Mesa de luz

3 Nov

Todos necesitamos un poco de tiempo para aprender a ser más grandes y más brillantes, también para lidiar con las cosas no dispuestas en nuestra mesa de luz.

Al fin y al cabo empequeñecemos nuestras sombras y alargamos nuestras penas.

Nos lamentamos porque así lo hemos decidido y saltamos con celosa furia intentando soltarnos de eso que nos mantiene atados a la pata de una silla que no vuela sobre ningún tejado.

Y dejamos que se nos posen las pelusas y las penas, porque el sentimiento forma parte de nosotros.

Si no podemos ser grandes y brillantes, si no siempre parecemos elocuentes, hermosos o calmados, al menos que nos dejen sentirnos pequeños.

Sentirse pequeño es uno de los más hermosos regalos que nos han cedido, y dejar que por su lado la naturaleza de las cosas siga su curso, que a nuestra manera seremos arena, palo y piedra.

Fragmentos de algo mucho más grande en lo que nos escondemos.

Joder, todo el mundo necesita unos minutos de puro y autentico sentimiento de pequeñez y pena.

” El terrible dilema de nuestras vidas. Suceda lo que suceda, es el mal incomparable. ¿Por qué luchar entonces? ¿Por qué elegir? Si todas las alternativas son iguales.
(…)
Nosotros tan sólo tenemos esperanza. Y lo intentamos. En algún otro mundo, posiblemente, será distinto. Mejor. Habrá alternativas claras, buenas y malas.
(…)
No estamos en el mundo ideal en que quisiéramos, donde la mortalidad sería fácil por que también lo sería la cognición. Donde uno pueda hacer el bien sin esfuerzo porque sabrá darse cuenta de lo obvio. “

Philip K. Dick
El hombre en el castillo (fragmento)

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