Pasarelas

3 Nov

“Ah, y con respecto al otro mundo, / ay, ¿Qué se lleva uno al más allá? No el mirar, / aquí lentamente aprendido, y nada de lo que ocurrió. Nada.” Rainer Ma. Rilke.

Y a veces suceden cosas inesperadas, y de pálido de cubre tu rostro, y ya es tarde para palabras bellas.

Y digo esto, porque lo mejor que puedes hacer es querer a la gente cuando está contigo, y aprender a respetar sus decisiones.

Desde mi pequeñísimo universo entiendo que hoy toca dejar ir a una persona que ha estado cerca, y que me ha enseñado a mirar sin miedo, y que abrió corazón y coraza.

Mi lado humano, detestablemente humano hace que me aferre a un sentimiento de seguridad, a un pasado que descuenta, y me dice que no y que deberia haber unas cadenas especiales para sujetar a todas esas personas a las quieres y no te gustaría que se fuesen.

Mi lado humano, mi lado “conservación de la especie”, mi lado antiséptico, el mismo que provoca mi miedo a que el chico alma aterrize bien, o a que la niña luna pueda respirar…mi lado tan humano, como el tuyo, como el de él.

Mi otro lado hoy ha salido de piel hacia afuera, y le ha dicho que se vaya tranquilo, y mañana tocará abrir más aún esas partes no visibles en sociedad, esas menos conservacionistas, menos antinaturales.

La muerte no es lo importante.

La muerte entonces es parte de la existencia siendo, como lo es, el fin de la misma en lo individual, pero también su continuación en el proceso de renovación de la existencia y su perdurabilidad.
En la existencia si hay un suceder en el que tenemos conciencia de dicho suceder, y quienes vivimos, tenemos conciencia de nuestra vida, del deceso de los que vivieron y de la venida de los que aún no nacieron, que vistos desde esa perspectiva, también forman parte de los no existentes, pero con categoría relevo.
Esa ración de historia, ese plazo que nos toca vivir en que tenemos conciencia de su suceder, debe ser aprovechado procediendo en correlación con el momento histórico que nos corresponde legitimar por medio de nuestros actos. Nuestro cuerpo no es eterno, pero nuestra vida, que constantemente se renueva formando parte del proceso de existencia universal, incluso después de la muerte, es lo más importante que tenemos, y aquí valdría la pena citar a Kafka, cuando dice que el poseer no existe y solamente existe el ser, pero yo agregaría con perdón suyo, que poseemos el don natural de ser.

Seguimos formando parte de ese proceso de vida aún después de la muerte, y la muerte forma parte del proceso de renovación de la vida, ya que en su momento todos los que han muerto estuvieron entre los vivos,quiere esto decir que si la muerte forma parte de la vida y de los procesos evolutivos de la misma, la muerte importa mayormente como proceso evolutivo, aunque desafortunadamente, sintamos que algo se rompe o paraliza cuando nos afecta en el plano individual.

Debemos tener pleno conocimiento de lo mucho que podemos hacer nosotros, los que estamos aquí y ahora, adquiriendo la completa responsabilidad de vivir en nuestro tiempo y devolverle a la vida las maravillas con que nos ha dotado, con plena facultad de derecho sobre nuestras decisiones y acciones, al evaluar la influencia que nuestros actos pueden tener inicialmente en nosotros mismos así como en los que nos rodean, los que siempre están.

En definitiva, existimos porque queremos y hasta donde queremos, y aunque mañana exista un viaje, y aunque podríamos decir mil cosas, yo siento que ha habido mañanas de sol y lecciones aprendidas, y que a veces las miradas se extienden más allá de la piel que nos cubre.

Me gustaría que todo estuviese bien, y sin embargo, de alguna forma que mi lado más Darwiniano esta noche me mantendrá en silencio. Un estricto silencio sólo rodeado por cuatro notas lindas a modo de nana.

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