Princesas

22 Feb

“Con el tiempo aprenderás que hay diferencia entre conocer el camino…y andar el camino. Yo solo puedo mostrarte la puerta, eres tu quien debe abrir”.
Laurence Fishburne


Si; Me he despertado casi a las 2 de la mañana con un guisante en el colchón número 20 por debajo de mí, ya sabes, las princesas somos tan sensibles que si nos sacan de nuestro reino nos podemos morir.
De ahí lo del guisante, o como dijo Lamark (por el cual siempre he sentido un indescriptible desprecio), la evolución genética parte del concienzudo estudio de la planta del guisante.
Sea como fuere me desperté y no olía a madriguera conocida, más bien el olor era como un viejo remedio re-conocido,de ambientador eléctrico caro.
Sin embargo no había frio, y se había dispuesto para mí una cama de princesa, con mis sábanas favoritas de polar.
Traté de enseñar a sacar para fuera lo que no debía estar dentro, y conseguí un ligero ronroneo que auxiliaba otras cosas aún desconocidas.
Dormí poco y echaba de menos, esta mañana llovia sin más, me tocó carrera despiadada a las 8 y un par de horas en las que inventé la pedagogía de la afectividad, compartiendo los lapsos de mi vocabulario y añadiendo al de ellos la palabra “empatía”.
Resúmenes, sonrisas y despedidas con aplauso y cascabel.
Tarde de coordinación y reunión, de embed y < >/…pocas palabras.
Ronda una teoría sobre la ida de Jose, y yo no me atrevo a volver a mentarla en voz alta. Jose hace unas semanas que ya está un poquito más lejos.
Unos hacen planes y necesitan pulseras anti-mosquitos, otros los deshacemos, y cuando ya me había olvidado de todo lo anterior, por algún motivo que desconozco se me devuelve el significado de mi nombre: Princesa.
He recorrido cada puntito de sal y cada gota de agua, y me retiro a mis aposentos con la mejor de las intenciones, sin embargo, hoy no hay luna, suena a voz cansada de kilómetros y tediosas tertulias.
Hoy no me toca Madrid pq tenia que reinar en el suelo de escarcha.
Y desde dentro y profundo reconozco mis rincones como si solo fueran mios… y tuyos.
Pestañeo y me doy cuenta de que el castillo es más bien pequeño, pero a medida, y que el aire que se respira huele a intimidad a un nivel muy agraciado.
Renovando fuerzas y acercándome a ella, con todos los placeres que se podría tener en un miercoles cualquiera de casa de paredes blancas. Realmente daba la impresión de ser algo cotidiano.
Deshechas y vueltas a montar, como princesas de Feber.
Vuelta a casa y espera de espuma de jabón, preparando corazón para quien tiene la llave.

“Existimos porque alguien piensa en nosotros, y no al revés”.
Candela Peña

3 Responses to “Princesas”

  1. Luna 23. Feb, 2007 at 2:55 pm #
  2. daycarlis 26. Aug, 2009 at 12:57 am #

    hola prince
    esss

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