Con nueva ala
9 Apr
Aquà está, mi nueva ala dispuesta a sorprenderme, y a jugar conmigo. Brillante, docil y muy rápida en sus ganas de alzarse al azul.
Ka prueba sus maneras y modales antes de que yo me acerque a jugar con ella a su juego, de momento solo es su juego en el que solo me pide un poco de calma, que me acerque despacio y la vaya conociendo.
De paso, y entre nubes conozco también a Nika (y a Kali que ahora dormÃa). No me gustan los perros en general, pero a ellos yo si les gusto y esto es inevitable. En mitad de la montaña fronteriza recibo besos y saludosen idioma no desconocido, y no puedo negarme a pasar el rato con tan curioso bicho.
Mimosa, muy mimosa…se agazapa sobre Carol buscando el calor que nos robó la nube, y de vez en cuando mira hacia atrás pidiendo beso y más mimo.
En el lapso de 2 dÃas, llueve, decidimos que no se puede volar, o más bien lo decide el viento por nosotros, y acabamos atravesando montañas Portuguesas, tan antiguas como el propio tiempo. Viaje de nuevo al Oeste, con parada de “miminhos” y alma en calma.
Recorrer de nuevo sendas no pisadas con olor a Océano, y devolver a esas esquinas del alma la conciencia de que el hueco que habitamos es más grande de lo que a diario creemos.
Antes de preparar la vuelta, volvemos a concretar planes, para regresar en la noche que no amanece al hueco que habiamos dejado atrás.
Con sensación de calma y alegria, desnudando alma y dejando la piel preparada para nuevos brillos.






















Susurros