Un Regalo

9 Apr


Amanecemos de Jueves y con algunas nubes, viajamos despacio rumbo oeste, al cabo de una hora y media ya se percibe la brisa Atlántica, suavidad y mejor temperatura.

Llegamos a Vigo y buscamos un refugio conocido, comida Korma y risas, después paseo de agua y olores no conocidos con color ajeno.

Vigo

 

La tarde se configura a su manera, sola, sin prisas, al fin recogemos mi regalo, y ahora mis alas son más de verdad. Allí esperaba mi vela, la que me dejará hacer cabriolas y emular a los pajarines de la ya incipiente primavera.

Una vez comprobada la vela, plegado el paracaidas (que espero no tener que usar nunca), nos disponemos a dar un paseo de costa en busca de un despegue.

Y de nuevo, otro regalo…llevo meses queriendo encontrar uno de estos faros; pues ahi está, cerca de Oia

El faro soñado

Tras visita de hierba fresca y olor a salitre bajamos de nuevo a la prontera con Portugal, donde la semana Santa parece haber salido de una pelicula de Tim Burton…

 

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Y luego la cama con tabla y el insomnio, Despertar temprano, buscar un café, desayuno de centeno y disposición de ajustar el ala para dejar que las nubes hagan lo suyo.

 

 

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