“Me voy a Japón” -eso suena raro-
5 May
En Tokyo son las 7:20 de la mañana cuando aquí yo intimido con la noche.
No descuento, porque ya había contado demasiado antes, pero poco menos de 4 días y mis alas van a tener que funcionar de verdad de la que se toca.
Plumitas preparadas con barniz anti-miedo…y sin embargo me sigue resultando aterrador lo de los pájaros mecánicos. Ahora vuelvo a acceder una vez más a aceptar esas cosas como métodos de transporte.
16 horas de vuelo, me dan escalofríos y se me pone la piel de gallina, dentro de la paranoya aparece lo típico…”y si?”…. Raquel me dice 123: dormidina! y yo preferiría vivirlo en carne y pluma, solo puedo respirar lento y pensar que veré amanecer sobre la India o China…mucho vértigo me da eso.
Apenas tengo palabras, la emoción recorre todo, y mi cuerpo esta semana sufre los virajes de cuantas cosas he podido imaginar tiempo atrás…espero la sorpresa, la sensación de que realmente y al final pequeño bichejo ha llegado a dar casi una vuelta al planeta azul.
La cosa funciona como debe, y el día que supe que ya teníamos billetes estremecimientos varios!…ya estaba completa casi toda una parte.
No tengo miedo a lo que allí suceda, sé que es importante y que me toca. Acepto el grandioso regalo, no sin ser consciente de lo enormemente grande que es, y recuerdo para dentro con voz de nena peke eso de “cuidado con lo que deseas, que a veces se cumple”. En fin, me siento afortunada y estrellita del orbe, doy saltines y gritos de alegría no contenida… el año 7 de los 27 iba a traer sorpresas, pues bien, llega la primera.
A 4 días de la ida, ya sé que veré monos de cabeza roja bañándose en fuentes termales de cedros en los alpes japoneses, que dormiremos 2 noches en casa de un arquero (cosas de Ka que ya explicará en su momento)…que de ahí nos costará 5 horas salir rumbo a un festival anual en Kyoto, con gueissas y carpas voladoras y dragones…y que nuestros cuerpines irán a la cama “japan style” en Osaka emulando alguna escena de Blade Runner.
Sé que tengo ganas de sentarme en un templo tranquila y respirar y decir 4 secretos de esos zen que nadie escucha…y acompasar mis “sumimasen” con algún “yataaa”, poco a poco y sin temblores.
Para deslizarme en trenes, muchos trenes hasta el sur del sur de los cuentos. El viaje por el plano termina en Mizayaki (y si; esto también es curioso, ciudad que aparecía una y otra vez en mis esbozos)…
De lo plano a lo confuso, se acaba nuestro bono de trenes gratis en esta ciudad y cogemos alas de nuevo rumbo a otro tesoro del Pacífico donde nos espera una casita pequeña de la que sabemos poco, salvo que allí “persona” en ingles se dice “pirpol”, que hay playa por todas partes y que por las mañanas hacen shiatsu…miauuuuuuuuuuu! Hemos cogido el carnet de conducir internacional para escudriñar esos escasos 100km de largo y hacer visitas a los corales del norte, y si se puede algún mamifero grande de agua.
De ahi y después de recorrer todo lo que el Pacifico sube y baja nos toca alas de acero de nuevo y para entonces menos “sumimasen” y más “Wakari mashta”…rumbo a la neociudad donde ya tenemos cobijo al ladito de Akihabara… ahi si que me rompo. Veré a Totoro el miércoles 6 de junio, para entonces mis ojines ya serán más de allí que de aquí…y prometo volver en Gatobus, al menos hasta la parada de metro más cercana…
En fin, que pequeña Sa solo cierra ojos con mariposas en la tripa. Y agradece mil millones de veces todas las cosas hermosas que estaban preparadas y que asoman en los horizontes más cercanos.
Rumbo a Sakura.
Aleteos descontrolados!!!













Wenas !!! por lo que se hoy aveis ido a Japon, espero que os lo paseis muy bien, Japon es un lugar maravilloso, espero que saqueis muchas fotos !!! yo ire el año que biene para japon y si me gusta.. me quedari a vivir alli
Buano que vaya bien gente!!
Saludos!!!