Archive | Nihon RSS feed for this section

Tanabata

15 Oct

tanabata

Quieres saber cómo se creó la Vía Láctea? Pues aquí tienes una leyenda que explicaban los antiguos japoneses para explicar la creación de esa Galaxia.

Había una vez un joven labrador. Un día, cuando estaba caminando hacia su casa se encontró una tela colgada en un árbol. ¡Era una tela maravillosa! La más bonita que el joven había visto en su vida. Así, pensando que alguien la había tirado allí cogió la tela y se la metió en su cesto. Había acabado de poner la tela en en el cesto, cuando alguien le llamó, y al girarse se sorprendió mucho al ver aparecer a una mujer muy hermosa que le dijo: “Me llamo Tanabata. Por favor devuélveme mi ‘hagoromo’.”
El joven le preguntó: “¿Hagoromo? ¿Qué es un hagoromo?”
Ella le dijo: “El hagoromo es una tela que uso para volar. Vivo en el cielo. No soy humana. Descendí para jugar en aquella laguna, pero sin mi hagoromo no podré regresar. Por eso le pido que me la devuelva.”
El joven avergonzado no pudo decir que él la había ocultado y le dijo que no sabía nada de esa tela.
Así, como no tenía el hagoromo Tanabata no pudo volver al cielo y no tuvo más remedio que quedarse en la tierra. Sin embargo, al cabo de un tiempo ella y el joven labrador se enamoraron y se casaron.
Al cabo de unos años, Tanabata, cuando hacía la limpieza de la casa, encontró el hagoromo, y entonces le dijo a su marido que tenía que regresar al cielo, pero también le dijo que había una manera de estar juntos. Si hacía mil pares de sandalias de paja y las enterraba en torno a un bambú podría subir al cielo. Tanabata le estaría esperando.
El joven se quedó muy triste y empezó a hacer las sandalias de paja. Cuando había hecho 999 estaba tan impaciente fue a enterrarlas al lado de un bambú. En ese momento el bambú se alargó muy alto hasta el cielo.
El joven labrador subió por el bambú hasta el cielo, pero le faltaba sólo un poco para llegar. Era el par de sandalias que no había hecho, pero empezó a llamar a Tanabata. Y ésta le ayudó a subir.
Su felicidad no duró mucho porque en ese momento apareció el padre de Tanabata, al que no le había gustado que ella se casara con un simple mortal. El padre pidió al joven labrador que cuidara durante tres días sus tierras.
“Entendido.”, respondió el joven.
Tanabata le dijo a su marido que su padre le estaba haciendo una trampa y que aunque tuviese sed no comiese ninguna fruta pues le ocurriría algo malo.
El joven se puso a cuidar las tierras. Pero la mañana del tercer día ya no podía aguantar la sed y sus manos se fueron hacia la fruta. En ese momento, del melocotón que había tocado empezó salir mucha agua convirtiéndose en el río el “Amanogawa”
El joven y Tanabata quedaron separados por Amanogawa y ambos se convirtieron en estrellas, las estrellas Vega y Altaír. Desde entonces, la pareja con el permiso del padre, puede encontrarse sólo un día al año, el siete de julio.

^_^

Jaa ne!

Las cosas del fin de semana: Silabario Hiragana

11 Oct

hiraganasab

Pensando en que si debo recordar de nuevo (y en menos de 15 días) todo el silabario Hiragana, y como (oh si! debo admitirlo) soy un pelín( sólo un poco eh?) freak o con un horroroso 6º sentido Kawaii, me he sorprendido haciendo esto, con colorines y todo bien bonito, con palabrejas de ejemplo y todo…está sin acabar, pero yo creo que está quedando chulo, no?

^_^

Mis regalos; Descubriendo a Joe Hisaishi

25 Feb

Joe_Hisaishi

La generosidad se expande de “hacia” hasta “a través”, y en el justo espacio que forma las partes intermedias están esas cosas que nos dejan sin palabras. Hoy formaré con ellas un regalo, regalo muy “mi” preciado para cerrar ojos y dejar palabras en cajita índiga.

(more…)

“Me voy a Japón” -eso suena raro-

5 May

tokyo_070_shinjuku2

tokyo_070_shinjuku2

En Tokyo son las 7:20 de la mañana cuando aquí yo intimido con la noche.

No descuento, porque ya habí­a contado demasiado antes, pero poco menos de 4 días y mis alas van a tener que funcionar de verdad de la que se toca.

Plumitas preparadas con barniz anti-miedo…y sin embargo me sigue resultando aterrador lo de los pájaros mecánicos. Ahora vuelvo a acceder una vez más a aceptar esas cosas como métodos de transporte.

16 horas de vuelo, me dan escalofríos y se me pone la piel de gallina,  dentro de la paranoya aparece lo típico…”y si?”…. Raquel me dice 123: dormidina! y yo preferirí­a vivirlo en carne y pluma, solo puedo respirar lento y pensar que veré amanecer sobre la India o China…mucho vértigo me da eso.

Apenas tengo palabras, la emoción recorre todo, y mi cuerpo esta semana sufre los virajes de cuantas cosas he podido imaginar tiempo atrás…espero la sorpresa, la sensación de que realmente y al final pequeño bichejo ha llegado a dar casi una vuelta al planeta azul.

La cosa funciona como debe, y el día que supe que ya teníamos billetes estremecimientos varios!…ya estaba completa casi toda una parte.

No tengo miedo a lo que allí suceda, sé que es importante y que me toca. Acepto el grandioso regalo, no sin ser consciente de lo enormemente grande que es, y recuerdo para dentro con voz de nena peke eso de “cuidado con lo que deseas, que a  veces se cumple”. En fin, me siento afortunada y estrellita del orbe, doy saltines y gritos de alegría no contenida… el año 7 de los 27 iba a traer sorpresas, pues bien, llega la primera.

A 4 días de la ida, ya sé que veré monos de cabeza roja bañándose en fuentes termales de cedros en los alpes japoneses, que dormiremos 2 noches en casa de un arquero (cosas de Ka que ya explicará en su momento)…que de ahí nos costará 5 horas salir rumbo a un festival anual en Kyoto, con gueissas y carpas voladoras y dragones…y que nuestros cuerpines irán a la cama “japan style” en Osaka emulando alguna escena de Blade Runner.

Sé que tengo ganas de sentarme en un templo tranquila y respirar y decir 4 secretos de esos zen que nadie escucha…y acompasar mis “sumimasen” con algún “yataaa”, poco a poco y sin temblores.

Para deslizarme en trenes, muchos trenes hasta el sur del sur de los cuentos. El viaje por el plano termina en Mizayaki (y si; esto también es curioso, ciudad que aparecía una y otra vez en mis esbozos)…

De lo plano a lo confuso, se acaba nuestro bono de trenes gratis en esta ciudad y cogemos alas de nuevo rumbo a otro tesoro del Pací­fico donde nos espera una casita pequeña de la que sabemos poco, salvo que allí “persona” en ingles se dice “pirpol”, que hay playa por todas partes y que por las mañanas hacen shiatsu…miauuuuuuuuuuu! Hemos cogido el carnet de conducir internacional para escudriñar esos escasos 100km de largo y hacer visitas a los corales del norte, y si se puede algún mamifero grande de agua.

De ahi y después de recorrer todo lo que el Pacifico sube y baja nos toca alas de acero de nuevo y para entonces menos “sumimasen” y más “Wakari mashta”…rumbo a la neociudad donde ya tenemos cobijo al ladito de Akihabara… ahi si que me rompo. Veré a Totoro el miércoles 6 de junio, para entonces mis ojines ya serán más de allí que de aquí­…y prometo volver en Gatobus, al menos hasta la parada de metro más cercana…

En fin, que pequeña Sa solo cierra ojos con mariposas en la tripa. Y agradece mil millones de veces todas las cosas hermosas que estaban preparadas y que asoman en los horizontes más cercanos.

Rumbo a Sakura.

Aleteos descontrolados!!!