Tú no eras andaluz, pero tenias un deje, y luego eso de la rumba catalana que decÃas…
AmanecÃas en cada cielo con escarcha abajo, recorriendote con tus mil pieles, despacito y apurando al mismo tiempo.
No he podido escribir nada más aquà desde hace un mes, y hoy que releo siento escalofrios que pasean por mi espalda.
Pues va a ser que te has ido, brillante Jose, y nos has dejado con la palabra en la boca, y nunca mejor dicho.
Te he llorado tantas horas seguidas que creà que me secaba por dentro, tú sabes, ese pequeño mar rojo que guardamos al lado del pecho.
He tenido que sobrevivir a mis instintos más humanos, donde el “no es justo” razonado hacia de los dÃas un diálogo socrático con la señora muerte.
Si pudiera intentar convencerla lo habrÃa intentado, habÃa demasiados motivos para esperarte en primavera.
No me has dejado subir a Barcelona a darte mimos y sonreir contigo, ni siquiera me has dejado sufrir más de lo convenido.
A lo largo de mi vida, he pasado por diferenrtes manos y cejas, y ellos siempre han hablado en formas diferentes. Hubo un tiempo en el que yo habrÃa optado por corresponder tu ida con un mero devenir kármiko, y hoy amigo, parece que el karma que te ha tocado nos obliga a todos los que te queriamos a tener en cuenta un par de cosas:
Crecer se crece a golpes, a golpes contra uno mismo y nuestras grandes verdades, si te digo que la causalidad nunca me incitó a pensar que te ibas a ir (menos desde noviembre) también te digo que puse lo humano y lo que no lo es en ello. Pero en fin, mis deseos no llegan a tanto, o quizás no deba ser asÃ.
He aprendido a despedirme de tà a tu manera, y nunca podré agradecerte lo suficiente que hayas bajado a mis sueños antes de irte del todo…gracias por pensar en todos nosotros aún desde ahi arriba.
Sabes que sé que te fuiste bien, y que también se con certeza que aún estás por aqui, debes ser más cuidadoso, tus carcajadas suenan muy fuerte por la mañana cuando voy casi corriendo a Caracol por el descampado helado, sólo tú y yo, y el par de gatos sicilianos que tienen ya la costumbre de salir a saludarme.
Ya estoy más tranquila hacia tÃ, Jose. Estoy empezando a aceptar que igual no te has ido a la Patagonia Argentina, y que es posible que en esta no nos volvamos a encontrar.
Pero también el cambio ha surgido a niveles muy profundos.
Amor, puro amor, y quizás menos preocupación hacia lo nÃmeo, porque mira, al fin y al cabo, tú tenias razón, luchar se lucha por lo que uno lleva dentro, que la final es lo que merece un esfuerzo con suspiro.
Sin embargo me he aislado, bloqueando la entrada al reino a cotillas y amiguetes, los justos son los que están.
Hay mucha gente que ni siquiera se ha enterado, y me toca vivir con firmeza tu ida, consolándome en el tiempo vivido, y en que por una vez siento que no he dejado nada sin decirte.
Hoy abogo por la honestidad y mantengo lo que hasta ahora considero una virtud, pureza de alma, Jose.
Sólo me queda decirte que te quiero, aunque te pongas rojo y sonrias achacandome “cursiladas”.
Cuando se va una de tus llaves el vacio es inmenso. Gracias por ser guÃa cuando necesite un renacere, y gracias por haber partido mi vida con tanta destreza.
Te quiero siempre.

I said hey joe, take a walk on the wild side
Susurros