Viaje a japon. 32 dÃas en Japon
Último amanecer en Osaka, con desayuno habitual de habituales miradas. A estas horas soy la única fémina en la cafetería,a excepción de la señora que sirve los desayunos.
Con las mochilas ya en la espalda, nos vamos hacia la estación de Shin-Osaka, donde cogemos un Hikari Rail Star hacia Hiroshima.
En el camino desde Osaka a Hiroshima, pasamos por Himeji, y si, vimos el castillo a lo lejos… impresionante, para ser casi todo de madera!
El Castillo Himeji es un castillo japonés localizado en la ciudad costera de Himeji en la Prefectura de Hyogo, a unos 47 km al oeste de Kobe. Es una de las estructuras más antiguas del Japón medieval que aún sobrevive en buenas condiciones; ha sido designado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993 y es un Tesoro Nacional de la Cultura Japonesa. Junto con el Castillo Matsumoto y el Castillo Kumamoto, es uno de los “Tres Famosos Castillos” de Japón, y es el castillo más visitado del país. Se le conoce a veces con el nombre de Hakuro-jÅ o Shirasagi-jÅ (”Castillo de la garza blanca”) debido a su color blanco brillante de su exterior.
El castillo aparece frecuentemente en la televisión japonesa, como escenario de películas y series de ficción, debido a que el Castillo Edo en Tokio actualmente no posee una torre principal similar a la que tiene el Castillo Himeji. Es un punto de referencia muy usado dentro de la ciudad de Himeji, ya que al estar emplazado el castillo sobre una colina, puede ser vista desde gran parte de la ciudad.
En un ratito de lectura ya estábamos en Hiroshima, he de decir, que aunque no sabíamos si parar o no, la ciudad nos parecía horrible, excesivamente artificial. yo respeto mucho a los japoneses que han sufrido los ataques de USA durante tanto tiempo, y las ofensas que recibieron y reciben (ya os contaré la que tienen liada en Okinawa) por parte de esta gente. Pero eso es otro tema…
El viaje en tren en Japón conserva a menudo detalles que uno anhela en las vueltas al origen.
Sobre todo la serenidad que aborda cualquier recodo, cualquiera de los gestos que descansan.
En Hiroshima hay que buscar la línea JR San-yo y bajarse en Miyajima-guchi. Hay ferries cada 20 minutos más o menos, el ferrie tarda 10 minutos y cuesta sobre 170YPY.
Es un día soleado, y nos despedimos de la bahía del horror, con la clara sensación de estar avanzando hacia un lugar mucho más tranquilo en el que hay puerta para entrar.
MIyajima ha sido considerada un lugar sagrado durante la mayor parte de la historia de Japón. En el año 806 dC, el monje Kobo Daishi ascendió al Mt. Misen En los años transcurridos desde entonces, templos budistas y santuarios sintoístas han mantenido una estrecha relación con la isla. El verdadero nombre de la isla es Itsukushima, y Miyajima es sólo un apodo popular que significa “santuario de la Isla” .
El origen de esta Torii flotante, se debe a que la isla ha sido considerada siempre un lugar sagrado al que no estaba permitido el acceso si no era en barco, a través de la torii y el embarcadero.
La Torii parece flotar sólo cuando hay marea alta, cuando esto no ocurre hay un gran barrizal.
Una vez en la isla, automáticamente uno se transporta a algo mucho más alejado de la civilización, ese día no había demasiada gente y tal vez esto influyese.
Hablamos con una taxista un rato que nos ayuda a encontrar nuestro alojamiento y me felicita por mi “buen acento japonés!!”
Nos fuimos al Mizuha-so.
Lo habíamos buscado hace 2 días en Osaka, y teniendo en cuenta los elevados precios de los Ryokans de la isla, era una buena alternativa (tampoco había muchos sitios disponibles), nos parecía muy interesante y curioso, y no nos equivocamos!
Esto es una casa de invitados tradicional japonesa, al lado del acuario, regentada por una pareja de ancianos, a los que su hijo les ha montado una página web para todo el tema de las reservas, cuando llegamos nos recibió la señora, con una sonrisa muy especial, hubo alguna risa más con nuestros nombres, aunque ya lo había dejado todo su hijo preparado. Su marido, mientras, nos observaba desde una distancia prudencial, escudriñando nuestros gestos detalladamente.
Nos enseñaron nuestra habitacióny una vez más éramos los únicos huéspedes de la casa, con lo que nos dejaron la habitación más grande con galería a la calle, prepararon los futones y nos enseñaron la casa, muy muy amables, nos explicaron también como “montar y desmontar” la habitación.
Os dejo un link a su web en ingles: Mizuhaso
Aquí podéis ver la disponibilidad, precios y también lo que tienen en su pequeño restaurante. (Nos cobraron 9000 YPY)
Después de descansar un ratito, nos disponíamos a explorar un poco la isla.
Al bajar, la señora estaba al sol y nos sentamos un ratito a hablar con ella, cosa que fue extremadamente divertida, nos dijo cuando hacían la cena y que hora era exactamente, cosa con la que tuvimos para un buen rato de risas, ella se reía y nosotros también, al final, gracias a que por algún extraño motivo debemos ser increiblemente afables conseguimos entendernos en una especie de japanglish” ya habitual- La señora me miraba a mí y me explicaba en japonés, bastante lento, y bueno, digamos que yo la entendía al 60 o 70% pero me resultaba muy complicado darle la respuesta que esperaba, finalmente, entre lágrimas de risas quedamos en que “si llegamos a la cena bien y si no ya comeremos lo que sea”, jejjee.
Como nos suele suceder, arriba veíamos el monte Misen y por supuesto “tenemos que subir”.
Creo que hay autobuses hasta el teleférico, pero bueno, nosotros ni siquiera sabíamos que había un teleférico
Cuesta arriba y con toda la solana de la bahía el paisaje iba cambiando…
Estanque de Kois (Carpas) en agua cristalina y continua el ascenso a través de un bosque ya diferente, mucho más húmedo y tropical.
Este puente separa ya la parte de escasa civilización de lo que en adelante es un pulso con la naturaleza en estado puro
Hay una cuesta, de las típicas con escalones de raíces y tierra, bastante pisoteada, aquí van apareciendo los carteles del teleférico.
Y bueno, después de un rato de ascenso, otro medio de transporte con el que no contábamos en este viaje.
Bajo nuestros pies el bosque es una maraña de árboles tremendamente verdes y vivos, un refugio para aves y distintos bichejos (hay ciervi-cabras aquí también!)
La sensación era tan buena que sólo restaba sentir el calor y la brisa con olor a savia.
El teleférico se divide en 2 tramos, este es el segundo y más corto. Abajo se escuchan pájaros, hermoso!
Al llegar de nuevo otra sorpresa, una vista impresionante del Mar interior, brumas y un calor especial, una sensación de estar “a salvo” de estar muy tranquilo.
Nos pasamos un buen rato contemplando el mar y las pequeñas islas y bateas de ostras de abajo, la brisa era tan deliciosa que apetecía ver caer la tarde aquí. Al rato avisaron de que era la última salida del teleférico para abajo, sonrisa cómplice y decidimos quedarnos, todos los japoneses bajaron, y durante un rato estuvimos solos en la pequeña cima del monte Misen, un recuerdo hermoso para un día que lo merecía.
Calculando que hora era buscamos el camino para bajar, y bueno, a todo el que valla y tenga tiempo, esta bajada es simplemente preciosa, el bosque que antes sobrevolábamos era ahora todo un mundo interior pleno de vida.
Aunque Itsukushima es uno de los lugares más visitados de Japón es curioso poder encontrar recodos sin turistas (sean de donde sean) y sentir que por un rato éramos los únicos humanos bajando las escaleras de tierra que rasgan el Misen.
Y digo humanos, porque había otros habitantes que extrañados salieron a curiosear:
Un ciervi-cabra que no le caen en gracia los humanos y su migajas, pasta tranquilamente bajo las copas de los árboles…
Y este amigo, una especie de Urogallo japonés, que se mostró un tanto ofuscado con nuestra presencia, simulando un pequeño ataque de plumas de colores.
Bajando y bajando al lado del río, las rodillas chirriaban de tanta bajada, se hacía de noche y los mosquitos comenzaban a generalizarse.
Tardamos hora y media en bajar, pero fue un paseo lleno de magia, durante el camino hay sendas hacía los lados que con tiempo merecerían un buen vistazo.
Después de las escaleras apareció la senda, y tras la senda, el rastro humano, con gracia y esmero, respetando lo que arriba duerme.
Después de esto, vuelta a las calles, paramos en una tienda extraña y vacía, en la que había muchas cosas de madera echas a mano, sillas, mesas, de todo.
Cuando salimos la tienda cerró, y al volver al pueblo casi todo estaba cerrado…Sólo un silencio sepulcral mientras las ultimas luces del día se escapaban creando siluetas atemporales.
Otro paseo hacia el otro lado de la isla, reconocimiento de la zona, ahora ya sólo quedábamos los colegiales que estaban de excursión en la isla, algún turista japonés y los que se dirigían al ferry porque su jornada laboral había concluido.
Encontramos un bar en el que nos iban a dar de cenar (la hora que habíamos concretado con la Señora del Mizuha-so había pasado hacía un par de horas.
Aquí probamos el plato típico de la isla; anagomeishi, que es anguila en salsa picante con arroz, y como a mí esos bichos no me resultan muy afables me pedí unos udon también picantes, comimos bien y nos tomamos luego té y sake.
Risas veladas tras el sake caliente, ups! ya es de noche!.
Decidimos volver por la zona más cercana al mar, paseo curioso, en la bahía algunos yates llenos de turistas que venían a visitar la torii. En los muros gatos y ciervos midiendo los escasos sonidos.
La Puerta flotante se mostraba en el horizonte, despacio avanzando, con sonido de chanclas de madera y yukatas por los caminos empedrados.
Las lámparas encendidas hacían de aquello algo aún más lindo y calmo, llegaba el sueño, con este silencio de equilibrio es lo mejor que puede pasarte.
Caminando despacito nos dirigimos a nuestra casa por hoy, al llegar baño en el onsen que tienen en la parte baja de la casa, y en la terraza sonido de grillos, algún maullido y el run run de la corriente de la bahía.
Sorpresa de Té y Mochis rellenas de pasta té verde, mmm, iba a ser un regalo, pero finalmente dimos cuenta de ellas entre esa noche y la mañana siguiente.
Todo dispuesto para un buen descanso y mejores sueños, a estas alturas del viaje uno ya va notando que su alma se limpia, a partir de este día nos perdemos bastante de las rutas turísticas, lo cual ahora mismo también es curioso, estando en uno de los lugares más emblemáticos de todo Japón, gozando de esta tranquilidad…mañana, no obstante, tenemos medio dia de viaje hacia Kochi.
Descanso con luna y una última imagen en la retina.
Conoces esa sensación de ser feliz dentro de tí mismo, escuchando los rincones de tu alma?… esto sucedió aquí
Y podría sonar así
GYATE GYATE HARA GYATE HARASÕ GYATE BOJI SOWAKA
(sutra del corazón)
Nuevo amanecer en Osaka, y este será el penúltimo, recorrer la misma calle, haciéndonos un hueco entre lo que ya parece familiar. Trabajadores que desayunan en las tascas huevos duros con sake. Caminar calle abajo entre los que a estas horas aún no han resuelto el sueño metálico de la noche pasada. De los hostales baratos salen todo tipo de personas, trajeados que aspiran a un mejor puesto y hombres con ropa de faena. Las tiendas de la calle abren a medias, mientras colocan calcetines de lana, fundas y zapatos de neopreno.
En la cafetería lo de siempre y hoy con sonrisa, ichi, ni san, alehop! rumbo a Nara!
En realidad no íbamos a ir a Nara, si no fuera por aquella foto que vi, de lo que a estas alturas yo denomino como “ciervi-cabras”. Una de mis especialidades es la de dar nombres a las cosas que ya tienen uno propio, el de estos bichos debe ser ciervo sika, en japones será sembei supongo, no sé, son ciervos japoneses. Debido a que la foto que yo vi, era digamos, rara, me tenían más pintas de cabritillas que de ciervo, de ahí el nombre.
Como toda una maestra de lo infantil iba hiperilusionada rumbo a Nara y la extensa población de estos bichejos.
Al llegar a la estación y ver que era un pueblo tan grande y que las montañas estaban bastante lejos, no me dio muy buena cosa en los bigotes.
Avanzamos por el pueblo buscando un sitio donde nos alquilasen bicicletas, pero el último señor que las alquilaba había cerrado, asi que nos tocó seguir caminando cuesta arriba hacia Todai-ji.
Nos encontramos con un parque enorme por donde pululaban ya los bichejos, he de decir que antes de ver a ninguno ya había comprado unas “shika-sembei” (galletas para ciervo).
La zona estaba plagada de colegiales japoneses,el parque se iba convirtiendo en bosque lentamente, con árboles que se entrelazaban y dibujaban pasadizos secretos lejos de los caminos.
A lo lejos, primer avistamiento de ciervi cabras!!, absolutamente relajados, buscando entre las hojas y la hierba el desayuno que se le ha caído a algún niño…
Nosotros también somos observados de soslayo.
Como bióloga frustrada completo un poco la información:
El ciervo sica (Cervus nippon) es una especie de ciervo típica de Extremo Oriente, cuyo hábitat se extiende desde el sur de Siberia hasta Vietnam, incluyendo Japón, Taiwan¡n y varias islas más del Océano Pacífico cercanas a las costas de China. Una distribución tan amplia ha originado su división en varias subespecies, muchas de ellas insulares.
El sica es un ciervo de tamaño medio y cuernos desarrollados. Tiene un pelaje corto de color rojizo, con el vientre de color más claro y manchas blancas por todo el cuerpo, similar a otros cérvidos como el gamo o los ejemplares jóvenes de ciervo de Virginia. Se observa también una banda fina de pelo oscuro a lo largo del cuello y la espalda.
El sica ha sido cazado desde tiempos antiguos en todos los países de su distribución, excepto en Japón, donde, al igual que muchos otros animales salvajes, fue venerado como dios protector de la naturaleza por la religión tradicional sintoísta. Esto cambió durante la Era Meiji, cuando comenzó a ser cazado en gran número y los bosques en que vivía se vieron amenazados por la tala masiva y la tala de grandes superficies para destinarlas a plantaciones. Por suerte, se decidió protegerlo cuando su extinción en el archipiélago japonés parecía ya inminente. En la actualidad abunda especialmente en Hokkaido, donde se encuentra en expansión debido a que carece de depredadores (las dos subespecies de lobos japoneses fueron exterminadas hace más de 50 años). En los últimos años se ha permitido la caza de un número reducido de cabezas al año, con el fin de estabilizar su población. También es un inquilino habitual de los parques y templos de otros lugares de Japón, especialmente en la ciudad de Nara. Por el contrario, en el continente asiático se encuentra en peligro de extinción, y las medidas tomadas al respecto hasta ahora se han mostrado insuficientes.
Debo añadir que los bichos tienen un olfato hiperdesarrollado, ya que detectan las galletas a metros y vienen corriendo a pedírtelas, de una forma tan curiosa como respetable, con continuos movimientos de cuello, en plan “sumimasen”, agachan la cabeza una y otra vez…”Dame más, dame más”
Yo que sigo pensando que la comunicación no verbal con animales de otras especies es algo factible, me dedico a tener una charlita sobre el sabor de las galletas.
Al otro lado, los ciervis han atacado a Ka, menguando de forma brutal el racionamiento de galletas…
Hubo un momento en que la persecución por parte de los ciervis fue implacable, bramando y empujándote con el hocico, decidimos guardar las galletas que nos quedaban y caminar un poco más deprisa.
No sin antes despedirnos de uno de nuestros amiguitos con pintas, que realmente parecía hablar…
Rumbo a la parte de los templos, de nuevo ordas de colegiales, que avanzaban en una fila de perfecta simetría y armonía estética.
De camino a los templos, linternas con grabados de ciervis en la parte de la lámpara, y por supuesto, los honrados habitantes de la zona, siempre curiosos y atentos.
Seguimos hacia Todai-ji…
Todai ji ( gran templo oriental), es un templo budista que se encuentra en Nara, Japón. Alberga una estatua gigante del Buda Vairocana (llamado dainichi en japonés; significa “Buda que brilla a lo largo del mundo como el sol”), conocido simplemente como daibutsu (gran buda), al igual que otras grandes figuras de Buda en Japón. El templo también sirve como los cuarteles japoneses de la escuela Kegon del budismo.

En este templo está la imagen de Vairocana…
(también llamado Vairochana o Mahavairocana; es un Buda reencarnación de Dharmakaya, y que por lo tanto puede considerarse el aspecto universal del Gautama Buda histórico. En la concepción de los Cinco Budas de la sabiduría Vairocana es el central. La estatua de Vairocana de Nara, Nara es la mayor representación de bronce de Vairocana en el mundo. La mayor de las estatuas destruidas en Bamyan, Agfanistán por el gobierno talibán era también una representación de de Vairocana.
Vairocana es la figura central de muchas escuelas antiguas de budismo en Japón, como el esotérico budismo Shingon y el Kengon. LA doctrina de Vairocana se basa profundamente en las enseñanzas de Mahavairocana Sutra. Además, Vairocana se asocia a menudo con la escuela Hua-Yen de filosofía budista que alcanzó su auge durante el periodo de la Dinastía Tang. El budismo Hua-Yen enfatiza gravemente la importancia de la vacuidad y dado que se considera que Vairocana impregna toda la existencia, se le asocia con la dicha idea de vacuidad.
Vairocana fue gradualmente sobrepasado como objeto de culto por Amitabha en Japón, pero su legado todavía se conserva en el budismo Shingon y en el templo de Todaiji, que alberga una enorme estatua erigida en su honor.
Vairocana no debe de ser confundido con Virocana quien, de acuerdo con la doctrina budista de Trikaya, es el rey de asura.
Según el budismo, Varoicana es la suma de los Cinco Budas Dhyani y combina sus cualidades. Por eso su color es el blanco puro, pues blanca es la suma de todos los colores.
Además su posición, la postura del loto, está acompañada de dos grandes leones. Se dice que el león es el rey de las bestias y que cuando ruge las otras callan. El budismo traza una analogía con las enseñanzas de Buda, pues comparadas con la grandeza de la voz de Varoicana el resto de voces del mundo se vuelven insignificantes y quedan silenciadas. Se cree que meditar acerca de Varoicana transforma el espejismo de la ignorancia en la sabiduría predicada por el Dharma. Cuando Gautama Buda giró la ruda del Dharma iluminó (como un sol), los corazones de los hombres y las mujeres, que se encontraban en la penumbra de la ignorancia.
Con respecto a la Shunyata o vacuidad, la gran talla y el brillo de las estatuas de Vairocana tratan de recordar al creyente que toda existencia es vacía y carece de una identidad permanente.
El emblema de Vairocana es la rueda dorada o solar.
De aquí hacia el otro lado, paseamos por un bosque cuesta abajo, y salimos después de más de una hora andando a un lateral del parque, donde otro bichejo desconocido hacía cabriolas hermosas. En esta ocasión era una mariposa-abeja-pájaro…enorme!!!, su aspecto es de insecto,pero se acerca a los árboles como un colibrí, ni idea de que bicho es…no volvimos a ver ninguno en todo el mes. Pero el ojo metálico lo capturó, he aquí:
Caminamos un poco por el asfalto hasta encontrar un camino de nuevo hacia el bosque, allí un lago, con un puente de madera, y un kioskillo en el que sonaba una ocarina.
Sentados en mitad del lago,otro día de relajación, habíamos pensado irnos a Kobe, pero parece que el día se está configurando solo. Después caminar al lado del lago, los colegiales nos preguntan cosas en inglés, pasamos un ratito con ellos, hasta que nos despedimos con un adiossss de veinte enanitos…
De camino a la civilización, imágenes para recordar que el tiempo parece que se ha parado en este claro del bosque.
Y al salir…H?ry?-ji lit. Templo de la Ley Floreciente
H?ry?-ji (??? lit. Templo de la Ley Floreciente?) es un templo budista localizado en Ikaruga, prefectura de Nara, Japón. Su nombre completo es H?ry? Gakumonji (????? lit. Templo de la Enseñanza de la Ley Floreciente?), debido a que este sitio sirve como un monasterio. El templo es muy conocido por poseer las edificaciones de madera más antiguas en el mundo. Debido a que tiene los templos más antiguos y más importantes, H?ry?-ji es el templo más venerado en Japón. En 1993, H?ry?-ji fue designado como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y el gobierno japonés lo ha nombrado como un Tesoro Nacional.
Salimos del parque y volvemos a Nara, al venir ya habíamos visto una panadería con cosas deliciosas, era el momento de comer algo, ya que el día parecía alargarse…
Nos cogemos un montón de cositas, los más buenos unos de queso y otros con salchicha dentro…
Con nuestra comida en bolsita de papel, vamos a buscar un banco, nos acabamos de dar cuenta de que no tenemos dinero, pequeño detalle!, nos perdemos un poco, no encontramos donde está la oficina de correos hasta que una chica de una floristería nos echa una mano, mil gracias!, con yenes en el bolsillo decidimos que aún queda día, y que nos vamos para Kyoto a pasar la tarde, de nuevo a la estación de Nara.
Todas las estaciones, tienen kioskos de este tipo, donde puedes comprar bebidas y bentos o sandwiches cortados en perfectos mini-rectángulos. Nos toca esperar un poquito antes de irnos a Kyoto.
Ha sido una buena mañana, en realidad tras la saturación de Osaka y el kaos bellos de Kyoto nos ha venido bien pisar hierba y ver tanto verde, es algo que me gusta mucho de Japón, a menos de una hora de cualquier parte hay bosques y espacios para poder relajarse, es la otra cara de la modernidad extenuante. y me parece algo tan importante como el propio desarrollo de las ciudades, pienso que esto tiene mucho que ver con la tradición budista y por supuesto con el Shinto.
De nuevo en el reino de Astroboy, pillamos metro hacia alguna parte indeterminada…
Nuestro paseo es corto, imágenes urbanas de descanso y descubrimientos…
Yo diría que es una especie de iglesia católica en la que Dios te ama, je, ¿Qué dios?, bueno, sin duda nos llama la atención, camuflada entre los puestos de zapatillas deportivas y saldos…
Nos sentamos un rato a pasar la tarde, sin ninguna motivación en especial, simplemente “estar”.
Me da pena no poder haber cogido hotel en Kyoto, para la próxima ya hemos decidido que nos quedaremos como mínimo 5 días aquí, esta ciudad tiene una piel especial…
De nuevo Shinkansen a Osaka, no sin antes curiosear de nuevo…
¿Significados?, jeje, bueno, digamos que es bueno explorar quienes somos, no?
En Osaka ya es de noche cuando llegamos, metro de nuevo y en busca del Den Den town.
Es mucho mejor Akihabara, pero no deja de ser encantador y tremendamente Geek.
Vueltas sin encontrar nada en especial, esperaremos a volver a Tokyo para las compras, pq la verdad es que nos parece un poco más caro que allí. (Buscamos una cámara de fotos, la nintendo DS y una de video)
En la calle el color y un maneki neko de los que a mi me gustan, enormes!…:P
Vagar en Osaka te provoca sensaciones dispares, tengo que decir que como no lo hicimos nunca de día, quizás venimos muy influenciados por el ambiente ciberpunk brutal que íbamos respirando. Japoneses muy cool por la zona de American mura, la cual recorremos veloces para salir cuanto antes, sencillamente no nos interesa.
Callejeando, encontramos un teatro, de nuevo ambiente cool postmodernista en las esperas.
Definitivamente no sé si me gustaría vivir en Osaka, preferiría tener una casita en Kyoto, pero hay gustos dispares. En Osaka tengo la sensación de estar enganchada tipo Matrix a algo que va mucho más deprisa que yo, tanto frenetismo me altera.
Como polillas somos atraídos hacia un edificio que estaba en construcción (estoy segura de que hoy estará ya más que habitado)
Curiosa forma, parece una guitarra. Otra oda a la arquitectura nipona.
A estas horas ya tenemos dolor de pies crónico, mañana tenemos viaje en tren hasta Miyajima y queremos levantarnos temprano, de regreso al metro, decidimos contaminarnos al más puro estilo turista USA, y nos vamos a un Mc perro…
jejeje, pues sí, era más complicado pedir aquí que en la calle. Bueno, cenamos en la terraza, lo mejor son las salsas de las ensaladas, sobre todo una de sésamo, Ñam!, cosas que deberían importar a este lado.
Con estas ricuras (ironía), decimos adios a esta parte de la ciudad, medio dormidos y sin saber a que hora cierra el metro, vuelta al barrio. como parte del ritual nos acercamos a la torre Tsutenkaku.
Todo un fetiche. respirando el calor de la noche, las luces en el horizonte nos vamos de retirada.
En el hotel hay un tipo de no se que estado norteamericano que cada vez que aparecemos nos da la paliza, el tipo es supermormón, o al menos lo parece, comprobamos el correo y la reserva de mañana. Bañito y a ver la tele,
¿Sueñan los humanos con ovejas eléctricas?
Hoy suenan los clásicos.
Con pasos de piedra, pequeño descanso en tren desde Kyoto, tras impresión por luces y sombras a la llegada a Shin-Osaka ya sabÃamos que no seguirÃamos recto hacia el barrio.
Pequeña incursión en un mundo de neones y abundantes sonidos estridentes.
Justo antes de que parase el tren, a la derecha, en la zona de Kita, el impresionante Umeda Sky building, que deja sin aliento a un pequeño bichejo occidental.
El Umeda Sky Building (梅田スカイビル, Umeda Sukai Biru) es el séptimo edificio más alto de Osaka (Japón), y una de de las imágenes más reconocibles de la ciudad. El edificio tiene 173 m de altura y fue diseñado por Hiroshi Hara.
Consiste en dos torres iguales de 40 pisos conectadas en su parte más alta con puentes y una escalera móvil cruzando el ancho atrio central. Corona el edificio una plataforma de 54 por 54 metros, perforada en su centro por un anillo acristalado. Localizado en Umeda, distrito de Kita-ku, el edificio fue concebido originalmente en 1988 como parte de “la ciudad del aireâ€, que incluÃa cuatro torres interconectadas. Al final, por consideraciones prácticas, el número de torres fue solo de dos.
El arquitecto quiso dar al edificio la apariencia de una ciudad flotante, para lo cual Hara ideó el uso de cristales especiales en la parte superior del mismo, los cuales reflejan el cielo como paisaje exterior, contrastando con la cerámica opaca de su parte inferior.
Fue construido por la Takenaka Corporation y terminado en 1993. El edificio ofrece un observatorio en el tejado, «The Floating Garden Observatory», asà como un mercado a nivel de la calle que quiere recrear la atmósfera de Osaka a principios del siglo XX.
Con ojos brillantes de amplitud felina nos bajamos al metro, algunos despistes hasta comprobar mapas, alguien ayuda con prisas para que encontremos la estación que nos viene mejor; linea Mido-suji, bajarse en Namba y al salir del metro, sumergirse en edificios y pasos de peatones perpendiculares.
Como en un cuento ciber punk, vagando sin deriva, sobre tu cabeza autopista y trenes, la linea circular de Osaka va rasgando la ciudad, ahora bajo los caminos, otros utilizan bicicletas, aparcando el dÃa para recorrer neones, vamos sin rumbo…
Hace mucho calor, y se oye un rumor constante de músicas, pachinkos y voces tipo “etooooo”, en un momento en mitad del tumulto, callejeando por lo oscuro hasta aparecer muy cerquita del puente Ebisu-Bashi.
Sin duda la sensación es como de ir hacia delante muy deprisa, pero este futuro en realidad no lo es tanto, el que conoce Blade Runner y tb Minami sabe a que me refiero, de soslayo buscas alguna tienda en la que vendan escamas y curiosos animales, podrÃa suceder.
El olor a aceite quemada se intensifica…parece que ya hemos entrado en dotombori.
Dotombori es un distrito de entretenimiento a lo largo de la ribera meridional del rÃo Dotombori en Osaka. En Dotombori el rÃo fluye lentamente en la noche reflejando las luces de neón, creando un ambiente único.
El nombre fue dado a Dotombori después de llamarlo Doton Seian, cuando comenzó la excavación de este canal.
El barrio de Dotombori ha florecido desde el Periodo Edo (1603-1869) como un distrito del teatro. En un tiempo, el sonido del shamisen (japonés tradicional instrumento de tres cuerdas) y tambores se escuchaban por la mañana y por la noche, teatro y casas de aficionados ensayando podÃan verse a lo largo del rÃo.
…emulando…hoy son los Yoshida Br.
Incluso hoy en dÃa, hay muchas salas de entretenimiento y cines en Dotombori. Sin embargo, los negocios más florecientes en Dotombori son los establecimientos para comer y beber. Se dice que la comida en Osaka es tan buena Dotombori, siempre rebosante de energÃa, es el “comedor” del centro de Osaka.
El área es lo suficientemente versátil como para satisfacer los gustos de cualquier persona. Los más comunes son restaurantes que sirven comida barata aunque también hay restaurantes de buen gusto que sirven platos únicos preparados por chefs creativos, restaurantes que sirven cocina de lujo y cara, y otros que se especializan en ingredientes inusuales.
No sólo estos restaurantes se esfuerzan por ofrecer buena degustación de los alimentos, también han creado llamativas publicidades, otro indicio de lo mucho que quieren complacer a sus clientes. Con un enorme cangrejo en movimiento, señales de neón que invitar a la gente a pasar dentro, es impresionante y divertido a mirar alrededor en Dotombori.
Entre calles y más calles llegamos a una zona de karaokes y clubs (como siempre!), donde después de avanzar siendo muy observados decididmos que ya iba siendo hora de retirarse y buscar algo para comer.
Sensaciones y olores, como sacando fuerzas del interior de tu cerebro que danza con los neones, sugestión de luces, al final cansancio de colores. Cena reponedora, y buscando metro de nuevo para volver a Shin-Sekai.
Al llegar al hotel, nos coincide aún la hora de uso de baños, hacemos lo propio, hoy ya he superado todos los pequeños detalles de ayer y me doy un buen baño que me deja prácticamente dormida mientras subo en el ascensor. Buscamos un lugar donde dormir pasado-mañana, porque queremos quedarnos en Miyajima. Descanso en el piso 13 del edificio. Toca soñar.
Sueños a ese lado del pacÃfico.
Amanecer en Osaka, con alguna nube de la tormenta eléctrica de la noche pasada, es muy temprano pero en la calle ya hay movimiento. Son las 7 de la mañana cuando estamos en la calle buscando un sitio para desayunar, encontramos cerca de la parada de JR una cafeterÃa que sirve desayunos estupendos. Un café con leche, tostadas y un huevo cocido con sal. Con tranquilidad y un japonés ya más fluido somos capaces de pedir todas las cosas, y sentarnos frente a la cristalera que da a la calle. Se nos hace un poco raro estar de nuevo en una ciudad, las montañas de los dÃas anteriores nos habÃan dejado bastante relajados.
Ponemos rumbo a Kyoto, no se tarda nada, y cuando digo nada es menos aún que eso. en la estación un señor vestido ibicenco nos pide un cigarro y nos dice a cambio si necesitamos ayuda, quiere hablar en inglés y demostrar que ha viajado, el hombre lleva un gran equipaje de homeless. En este barrio de Osaka es la primera vez que vemos gente que vive en la calle.
Osoki ji ia
Kodama Kikoiuru
Kioo no sumi
Tarde lánguida
a los confines de Kyoto
El eco llega.
Por fin en Kyoto, esta ciudad es como un imán para mÃ. En la estación buscamos un bus que nos lleve cerca del Palacio imperial, nuestra intención es dar un paseo por los jardines mientras nos vamos ubicando, de camino encontramos una cafeterÃa francesa donde nos tomamos un café auténtico a un precio razonable (250 yenes).
La hierba aún está húmeda y casi nadie pasea entre los árboles…alguna criatura aventajada que lleva ya unas cuantas horas a la espera de los primeros caminantes que dejen huellas. Realmente en Japón uno se siente observado desde arriba…
El KÅkyo (皇居 kÅkyo?) es el Palacio Imperial de Japón y la residencia del Emperador del Japón. Se encuentra en Chiyoda el distrito especial 23 de Tokio. Después de la restauración Meiji y de la derogación de las normas Shogun, la corte imperial se trasladó desde Kioto a Tokio y la antigua fortaleza del castillo Edo se convirtió en la residencia del emperador. Originalmente desde 1888 a 1948, se llamaba kyÅ«jÅ ( castillo palacio).
Lo destruyeron los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pero fue reconstruido en el mismo estilo en 1968.
La mayorÃa de los aposentos del palacio no son visitables por el público, pero los jardines del ala este, normalmente los pueden visitar los turistas. El interior del palacio se abre al público durante solamente dos dÃas cada año, el dÃa del cumpleaños del Emperador y el dÃa de año nuevo.
Tanto el Palacio como los jardines son inmensos, nosotros nos dedicamos a intentar cruzar toda la superficie, que no es poca…
Para terminar saliendo por una de las puertas, ni idea de cual era…
Ya fuera y un poco cansados, mapa para ubicarse de nuevo, como podemos usar todos los buses que queramos hoy por 400Y, nos pillamos uno que se supone nos dejará en la zona de Kinkaku-ji.
En el bus Ãbamos distraÃdos, las calles de Kyoto son diferentes, más asiáticas, con otra esencia, un caos bello que hace que te pierdas y te encuentres con extrema facilidad. Las paradas apenas se veÃan y no tenÃamos muy claro donde nos querÃamos bajar, pero habÃamos contado más de 15. En mitad de la abstracción oÃmos algo como”yo creo que tenemos que bajarnos en esta”, en un perfecto castellano del norte, buscamos un poco sobre las cabezas del resto de los japoneses que viajaban, nos encontramos con un chico y una chica, ataviados con 2 guÃas de japón. acababan de llegar, nos acercamos y como Ãbamos al mismo sitio (o mejor dicho nosotros sólo sabÃamos que Ãbamos a un jardÃn zen) y nos fuimos con ellos el resto de la mañana. Como mi memoria para los nombres es penosa no me acuerdo de los suyos, sólo recuerdo que eran del paÃs vasco y muy majos!, se iban a quedar ne casa de una amiga en Osaka y su viaje era de 15 dÃas.
Bueno, pues nada, fue relativamente fácil encontrar la parada y desde allà comenzar a andar hacia Kinkaku-ji , El templo del pabellón dorado.
(金閣寺? Templo del Pabellón Dorado) es el nombre informal del Rokuon-ji (鹿苑寺, Templo del jardÃn de los ciervos) en Kioto, Japón. Fue construido originalmente en 1397 como villa de descanso del Shogun Ashikaga Yoshimitsu, como parte de su propiedad llamada Kitayama.[1] Su hijo transformó el edificio en un templo Zen de la secta Rinzai. El templo se quemó varias veces durante la guerra ÅŒnin.
El Pabellón Dorado, o Kinkaku, es un edificio de tres plantas ubicado en los terrenos del templo. Las dos plantas superiores del pabellón están recubiertas con hojas de oro puro. El primer piso, llamado la Cámara de las Aguas, (Shinden-zukuri), en estilo palacio imperial, evoca la clásica decoración japonesa modulada. Es básicamente una gran habitación rodeada por una baranda. El segundo, llamada la Torre de las Ondas de Viento (Buke-zukuri), es de estilo samurai, un recinto cerrado y con una baranda al rededor que alberga al Bodhisattva Kannon. El tercero, con ventanas, es de estilo templo Zen, y es llamado Kukkyoo-choo, y que alberga una triada de Budas y 25 figurillas Bodhisattvas.
El pabellón funciona como un shariden, guardando las reliquias del Buda. En el techo esta ubicado un fenghuang o “fénix chino” dorado. El nieto de Yoshimitsu utilizó el Kinkaku-ji como inspiración para el Ginkaku-ji, que también es un templo budista, que deseaba recubrir de plata.
El Pabellón Dorado posee un magnÃfico jardÃn japonés inmediatamente adyacente. El estanque que se ubica enfrente es llamado KyÅko-chi (Espejo de agua). En el estanque existen numerosas islas y piedras que representan la historia de la creación budista.
En 1950, el pabellón fue incendiado por un monje con sus facultades mentales alteradas; una versión novelada de este evento se encuentra en el libro de Yukio Mishima publicado en 1956 titulado The Temple of the Golden Pavilion. La estructura actual fue construida en 1955. Recientemente, se detectó que la cubierta de laca japonesa estaba algo deteriorada y por ello se aplicó una nueva capa de laca como también un nuevo recubrimiento en hojas de oro, el trabajo se completó en 1987. También, se restauró el interior del edificio y las pinturas del mismo. En el 2003 se restauró el techo.
La tierra sobre la que se asienta el Pabellón Dorado alojó hacia los años 1220 una mansión propiedad de Saionji Kintsune.
HabÃa un montón de gente, a pesar de que era un dÃa normal de semana, sobre todo de colegios, cosa que se iba convirtiendo en habitual en este tipo de lugares, entre unos jardines preciosos, hacemos cola para atravesar una zona de salones de té…
Algunos chavales posan descaradamente para la foto, a mi me atraen sus gestos y a ellos?, creo que nos pasa lo mismo.
Pequeños japoneses que estudian y crecen, futuros estupendos trabajadores del más puro Keizen. Sin duda estos son los mejores años que tendrán, al menos de pseudo libertad.
Las mesas de te están escondidas entre los árboles, las chicas aprovechan para descansar y pasar inadvertidas, mi ojo de metal va cosiendo detalles prestados en mitad de la emoción del color y el olor.
Recorremos de arriba a abajo toda la zona, templos, puertas, jardines, creo que es mejor verlo…
Trocitos de imágenes que han estado allà antes de ir, y a la vuelta,quien prueba a volver a ver lost in translation siente repeluses y aleteos… simplemente hermoso!.
Con toda la emoción dentro, el color va formando laberintos de hojas y agua, y yo empiezo a pedir deseos como si fuese una especie de humana que piensa en binario…y, tachán!, ahi tienes tu fuente de piedra!
La belleza de la sencillez me hace sentir realmente bien, no necesitarÃa muchas más cosas si tuviese una fuente de piedra y caña de bambú, eso pienso, mientras oigo como me dicen mi nombre mientras suben de nuevo rumbo al jardÃn zen.
Rojan-ji zen garden:
un poco más a la derecha…
voy contando las piedras..
escuchando silencio con los pies colgando…
No las veo todas, pero creo que de eso se trata, la idea es que desde cualquier punto que mires no ves las 15 rocas, sólo 14. El concepto serÃa algo asà como” el mundo depende de según como lo mires o de tu punto de vista”.
Con el pecho absolutamente lleno de un suspiro gigante, no quiero irme, quiero seguir respirando silencio de piedrecitas mientras reafirmo mi pensamiento en esta creencia y en la de haber aprendido hace tiempo que la mitad de lo que vemos en el mundo real ha sido creado anteriormente por nosotros. Estoy en el lugar más idoneo para este tipo de divagaciones.
Avanzamos al fin, y nos topamos con un jardÃn acuático, el camino hacia fuera parece que va un poco más rápido, nuestros compañeros aún quieren ver más templos y buscan la salida en mapas. yo me distraigo, porque una vez más, Dejavu. Y Luna sabe bien por qué.
Aquà parece que es el dÃa de los regalos bellos, y cada imagen va siguiendose con extrema belleza delicada.
Un gran trabajo ser jardinero de un jardÃn acuático, mucha destreza y paciencia…
Hace años, cuando todo esto comenzó, le conté a Luna uno de mis sueños, en un momento en que ambas estábamos decidiendo nuestos caminos, ella estaba dentro de esta imagen, con su pequeña barca y su remo, cuidando su jardÃn de loto y esperando el verano. Por eso que a veces la vida muestra tantos detalles tan Ãntimos y a la vez tan reales, sólo nosotras lo sabÃamos, hoy es un regalo no esperado. Agradecida como siempre.
Bueno, al salir de los jardines nos despedimos de nuestros compañeros de excursión de templos, ellos seguirÃan su camino hacia otros templos más allá. Les dijimos que pasasen pro Arashiyama, sonreÃmos y nos despedimos, nosotros por hoy ya habÃamos cogido la suficiente belleza como para llenar 3 o 4 inviernos.
Esperamos un autobús y 23 paradas hasta donde querÃamos ir.
Nos dirijiamos de nuevo a un lugar poco concreto, tenÃamos la dirección de un lugar donde querÃamos comer, un pequeño restaurante nepalà que ya traÃamos apuntado de España.
Como perdimos un poco la noción del tiempo no llegamos a la comida, con lo que tenÃamos que esperar a las 5 para la cena, asi que de paso nos dimos un paseo por el mercado Nishiki
Pero estábamos muertos de hambre después de la experiencia mÃstica mañanera, y no pudimos resistir la tentación de cogernos unas yakitori en una de las carnicerÃas del mercado…
Buscamos un sitio en una plaza y nos sentamos a comer, entonces llegaron los gatos!!, jeje, esto no serÃa ningún problema, salvo que eran los gatos más yakuza que he visto en mi vida, auténticos roñosines de Kyoto, algunos les faltaban trozos de orejas, uñas, en fin. Yo como siempre, no puedo dejar ningún gato hambriento en el planeta, y les ofrecà algunas pieles de pollo, los amiguitos neko-yakuza no estaban por la labor de ser educados y se pusieron por decirlo de una forma digna; un pelÃn violentos…jejeje
Este era el peor y al que más cosas le faltaba del cuerpo. Allà se quedó tan contento después de habernos robado parte de la comida y ahuyentar la resto de los mininos hambrientos.
Paseo por el mercado en busca de la posible koi no bori, que no encontramos, sólo las de los turistas horrorosas y falsas, tampoco querÃamos cargarnos con muchas cosas, pq hasta la vuelta a Tokyo todo lo que cogiésemos iba sobre nuestras espaldas.
Un par de pañuelos, una cartera hecha a mano en tienda de muñecos, y poco más, bueno si!!!, me compré mi kimono, en una tienda de segunda mano, precioso y bordado!!!.
Pasamos otro rato en una plaza de “fumar”, donde habÃa un ambiente muco más underground, y después de un ir y venir por un mercado que me parece muy digno de la ciudad. Nos fuimos al punto al que habÃamos venido.
El lugar se llama Yak&Yeti
Kyoto: Kawaramachi / Nepalese.
Gokomachi north of Shijo. [just south of Nishiki Market] Open 11:30am-2:30, 5-10pm. Closed Mondays. Tel: 075-213-7919
La comida es excelente, y sirve para coger fuerzas y cambiar los hábitos.
Recomendado para pasar un rato muy a gusto, los platos nepalÃs con curry son estupendos, igual que el trato y el local.
Tras deliciosa cena de nuevo a callejear, cruzamos por el mercado hacia una de las calles principales, llena de tiendas y grandes almacenes, por un momento me dio la impresión de estar en mitad de Madrid o de Oxford Street.
A mi lado ojos abiertos, y primera exploración a unos recreativos japoneses, no por mucho misticismo se deja de ser friki!.
En nuestra primera incursión en este submundo, lo que más nos llamó la atención fue esta mákinita, un puñao de japoneses cada uno en su puesto asistÃan a las carreras de caballos, como jockeys. no se cuanto tiempo llevaban ahÃ, pero parecÃa que iba a durar. La gente jugaba a juegos conocidos en modo “pro”. flipamos un poco…asi que con pocas fuerzas, y yo estaba ya bastante mareada nos bajamos de los recreativos para irnos a la estación.
como tenÃamos tiempo, eso es lo que nos sobraba este mes, pues nos vimos la estación de Kyoto, que debo decir es una gran obra de arquitectura futurista del arquitecto japonés Hirushi Hara
Subir a través de la escalera mecánica exterior hasta la azotea y ver Kyoto al completo, hasta las montañas!, digno de unos cuantos fotogramas.
Y buen, tras esto, buscar nuestro sinkasen para Osaka, pensando en descansar a la llegada y de algún modo despidiéndonos de Kyoto hasta mañana.
El chico Astro es de lo último que vemos, que buena cosa que sea la imagen de la ciudad!, un tipejo venido de las estrellas!
Anocheciendo salÃamos ya de Kyoto par Osaka, a causa de nuestros vicios nos cogemos cuando es posible vagón de fumadores (cosas que ya no existen overseas), bueno, pues aquà he de decir que estaba repleto de tipos trajeados con cara de malos-malosos fumando negro de forma despiadada. Al llegar a Osaka y tener a la derecha la imagen Blade Runner, nos negamos a irnos al hotel y vagamos hasta la madrugada por Osaka, pero eso ya para la siguiente historia…
Por hoy acaba el dÃa…un buen dÃa!
Y lo que se atisba como una noche curiosa!
Barcelona 2036, Osaka 2007, jé.
La cosa hoy suena asÃ:
Después de llegar a Osaka ya de noche y darnos un pequeño paseo por la zona oeste de Tenno-ji (天王寺区), que es el barrio donde hemos cogido el hotel, más concretamente al otro lado de la calle donde empieza Shin-sekai, un barrio puramente extraño, mezcla de retro y ciber-punk. El barrio comienza con la vista de la torre Tsutenkaku 通天閣, una especie de antena gigantesca futurista venida a menos.
Tsutenkaku (通天é˜, significa literalmente en japonés “Llegar a la torre cielo”, es un conocido hito de Osaka, Japón y anuncia Hitachi, Ltd Está ubicado en el distrito de Shinsekai Naniwa Ward, 1-18-6 Ebisu Higashi.
Su altura total es 103 m: la principal plataforma de observación se encuentra en una altura de 91 m.
La actual torre es en realidad el segundo para ocupar el sitio. La torre original, el modelo de la Torre Eiffel, fue construido en 1912, y fue conectado a la adyacente parque de atracciones, Luna Park, por un funicular aéreo. Pronto se convirtió en uno de los lugares más populares en la ciudad, aprovechando visitantes de toda la zona. El gobierno japonés desmantelado la torre en 1943, en la creencia de que servirá como punto de referencia para América bombardeos en Osaka: el hierro de la torre se fundió y se utilizan para material de guerra.
Después de la guerra los ciudadanos pidieron que se reconstruyera la torre de nuevo. Fue entonces, cuando una empresa privada, Tsutenkaku Kanko Co Ltd en octubre de 1956, la que abrió al público la segunda generación de la torre.
En el quinto piso de observación de la cubierta está consagrado Billiken, el Dios de la alegrÃa “o” las cosas como deberÃan ser. ” Billiken, una popular muñeca americana que llegó a Japón alrededor de 1910, fue consagrada en el Luna Park, cuando se abrió. Cuando el parque se cerró en 1923, la estatua de madera de Billiken desapareció. Como parte de un esfuerzo por reactivar la torre, una copia de Billiken se hizo de una vieja fotografÃa y se colocó en el interior de la torre en 1979.
La estatua de Billiken se convirtió en un vinculo entre la torre y la buena suerte.

La torre también es famosa por sus luces de neón, que cambian cada pocos años (se apagó durante la crisis del petróleo de 1974-76). Hitachi ha patrocinado la torre desde 1957, y los diseños suelen mostrar habitualmente anuncios de Hitachi , aunque uno de los lados de la torre es normalmente ocupado por anuncios de servicio público.
El barrio de Shin-sekai significa literalmente en japonés “Nuevo mundo”, construÃdo en su momento como un lugar pleno de modernidad hoy es realmente curioso e intrigante incluso.
Nosotros llegamos de noche, pasando a través de una especie de centro comercial; el Festival gate que más bien parece el hogar de los homeless japoneses.
Para los que lleven la Lonely planet, que sepan que no está actualizada la información sobre este barrio, ni sobre el festival gate, ya que después de las 5 este lugar está absolutamente deshabitado, todo cerrado, ni una sola persona en todo el complejo, ah! y la montaña rusa no funciona (no al menos en mayo del año pasado), el ambiente retro-cutre y apocalÃptico de la zona te lleva por una especie de túneles hacia el Spa World, (una especie de balneario gigante, un poco caro y de ambiente aséptico en mitad del “nuevo mundo”. Bajando unas escaleras entras ya en Shin Sekai. Esta zona de noche huele a fritanga, a bares de comida barata. Lo tÃpico, bares lúgubres con habituales pasados de sake y cerveza, teatros desvencijados y un montón de borrachos.
El otro lado de la calle del Festival gate es aún mejor, y ahà es donde estaba nuestro hotel, edificios altos de los 70, tiendas de ropa de trabajo, algún sitio de comida rápida y bares, muchos bares, subiendo un poco hacia lo que parece más civilizado encuentras más bares y pequeños clubs, y lo más importante, cientos de japoneses borrachos. Fue la primera y última vez que vimos a un japonés meando en la calle (cosa que sigue sorprendiéndome), hay muchos inmigrantes, prostitutas y un montón de hoteles para trabajadores muy económicos.
Por cierto que también vimos en esta calle como un Sr. sacaba un conejo a la calle para lavarle el culo….no sé, sin comentarios. La verdad es que entre las risas y el frio que hacia, nuestra búsqueda de una cena caliente y no repleta de aceite de “yo que sé” acabó en el Lawson de turno,
La comida del Lawson merecerÃa una categorÃa aparte en el blog, ir al Lawson es como el último recurso, pq o llegas tarde y no hay nada abierto, pq no tienes demasiada hambre, pq no te quieres gastar mucha pasta…en fin, cada uno tendrá su opción. Nosotros durante el viaje hemos comido comida del Lawson varias veces, no es tan mala, siempre que elijas bien, hay unos triángulos de arroz buenÃsimos, igual que el shusi y algunos bentos.
Como ese dÃa tenÃamos mucha hambre, nos pillamos un aceitoso bento…
Bueno, no era tan malo, teniendo en cuenta que las comidas del Lawson van cambiando según la ciudad, en Osaka les va mucho los filetes empanados y las hamburguesas…pero bueno, realmente hay cosas mejores (y también peores).
Con nuestra bolsita nos fuimos al hotel, pasando por delante de unos hombres subidos de sake que nos decÃan cosas que no entendimos excepto el “blablablaganjiii”.
El hotel se llama Taiyo
Y como decÃa está al lado del Shin-sekai…lo bueno, es que tiene una parada de metro de la lÃnea central justo en la puerta y la estación de JR está a pocos metros.Para nosotros era un buen punto de partida tanto para movernos por Osakade tarde-noche como para venir de Kyoto en JR.
La habitación doble occidental nos salÃa por 4000Y la noche, El sitio estaba limpio y tenÃa baño, sólo con wc y lavamanos. Para bañarte hay turnos de mujeres y hombres. Los baños del hotel están en la planta baja al lado de la recepción. Son baños tradicionales japoneses con sus duchas bajas, sus cubos y todo eso.
Bueno, y aquà mi primera experiencia de baño compartido en japón, porque en los sitios anteriores como casi no habÃa gente pues usabas el baño para tà sólo.
Aquà fue toda una experiencia. Yo entré ataviada con mis toallas, mis chanclas y la yukata, pero tras pasar las cortinillas habÃa una zona en la que tenÃas que dejar todo, menos el champú, bueno, pues con una sonrisa y “allá voy” me dirijo sin nada a la otra puerta y me encuentro con unas señoras mayores y orondas que se quedan pasmadas mirándome mientras no paran de reirse. Como puedo me siento en uno de esos cubos y en cuclillas (las occidentales sabemos que eso es realmente incómodo) pruebo a doblarme como hacen ellas mientras me echo cubos de agua para lavarme. Ellas siguen mirándome de forma despiadada, fijándose en mi piel, en mis pies (lo que les hace muuuuucha gracia, no se estila lo de usar un 40 allÃ), comentan cosas, de las que entiendo más bien poco, acabo de enjabonarme y aclararme y al fin puedo meterme en el onsen calentito. Ellas comienzan a mirarme diferente y al final se van (ya ha sido bastante divertido por hoy!), despidiéndose de mÃ, mientras tratan de aguantarse la risa.
Tras la experiencia, salgo en yukata y tengo que subir a nuestra planta en el ascensor, un frio de impresión por el camino.
Y bueno, cenita, programa friki japonés, Mr Domino (jejejejeje) o algo parecido, risas y más risas. La ventana del hotel da a la cale principal, vacÃa, con algunos coches que pasan deprisa y llueve muchÃsimo, la atmósfera está cargada de electricidad y el cielo es de color púrpura, a ratos, parece esto una versión cutre de “lost in translation”.
Las almohadas parecen una vez más de garbanzos en vez de arroz.
Mañana será otro dÃa, nos iremos a Kyoto. Fin del comunicado a este lado de las palabras de neón.
Para mà no hay muchas diferencias entre esto:
ésto:
Y esto:
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