Viaje a japon. 32 dÃas en Japon
Último amanecer en Osaka, con desayuno habitual de habituales miradas. A estas horas soy la única fémina en la cafetería,a excepción de la señora que sirve los desayunos.
Con las mochilas ya en la espalda, nos vamos hacia la estación de Shin-Osaka, donde cogemos un Hikari Rail Star hacia Hiroshima.
En el camino desde Osaka a Hiroshima, pasamos por Himeji, y si, vimos el castillo a lo lejos… impresionante, para ser casi todo de madera!
El Castillo Himeji es un castillo japonés localizado en la ciudad costera de Himeji en la Prefectura de Hyogo, a unos 47 km al oeste de Kobe. Es una de las estructuras más antiguas del Japón medieval que aún sobrevive en buenas condiciones; ha sido designado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993 y es un Tesoro Nacional de la Cultura Japonesa. Junto con el Castillo Matsumoto y el Castillo Kumamoto, es uno de los “Tres Famosos Castillos” de Japón, y es el castillo más visitado del país. Se le conoce a veces con el nombre de Hakuro-jÅ o Shirasagi-jÅ (”Castillo de la garza blanca”) debido a su color blanco brillante de su exterior.
El castillo aparece frecuentemente en la televisión japonesa, como escenario de películas y series de ficción, debido a que el Castillo Edo en Tokio actualmente no posee una torre principal similar a la que tiene el Castillo Himeji. Es un punto de referencia muy usado dentro de la ciudad de Himeji, ya que al estar emplazado el castillo sobre una colina, puede ser vista desde gran parte de la ciudad.
En un ratito de lectura ya estábamos en Hiroshima, he de decir, que aunque no sabíamos si parar o no, la ciudad nos parecía horrible, excesivamente artificial. yo respeto mucho a los japoneses que han sufrido los ataques de USA durante tanto tiempo, y las ofensas que recibieron y reciben (ya os contaré la que tienen liada en Okinawa) por parte de esta gente. Pero eso es otro tema…
El viaje en tren en Japón conserva a menudo detalles que uno anhela en las vueltas al origen.
Sobre todo la serenidad que aborda cualquier recodo, cualquiera de los gestos que descansan.
En Hiroshima hay que buscar la línea JR San-yo y bajarse en Miyajima-guchi. Hay ferries cada 20 minutos más o menos, el ferrie tarda 10 minutos y cuesta sobre 170YPY.
Es un día soleado, y nos despedimos de la bahía del horror, con la clara sensación de estar avanzando hacia un lugar mucho más tranquilo en el que hay puerta para entrar.
MIyajima ha sido considerada un lugar sagrado durante la mayor parte de la historia de Japón. En el año 806 dC, el monje Kobo Daishi ascendió al Mt. Misen En los años transcurridos desde entonces, templos budistas y santuarios sintoístas han mantenido una estrecha relación con la isla. El verdadero nombre de la isla es Itsukushima, y Miyajima es sólo un apodo popular que significa “santuario de la Isla” .
El origen de esta Torii flotante, se debe a que la isla ha sido considerada siempre un lugar sagrado al que no estaba permitido el acceso si no era en barco, a través de la torii y el embarcadero.
La Torii parece flotar sólo cuando hay marea alta, cuando esto no ocurre hay un gran barrizal.
Una vez en la isla, automáticamente uno se transporta a algo mucho más alejado de la civilización, ese día no había demasiada gente y tal vez esto influyese.
Hablamos con una taxista un rato que nos ayuda a encontrar nuestro alojamiento y me felicita por mi “buen acento japonés!!”
Nos fuimos al Mizuha-so.
Lo habíamos buscado hace 2 días en Osaka, y teniendo en cuenta los elevados precios de los Ryokans de la isla, era una buena alternativa (tampoco había muchos sitios disponibles), nos parecía muy interesante y curioso, y no nos equivocamos!
Esto es una casa de invitados tradicional japonesa, al lado del acuario, regentada por una pareja de ancianos, a los que su hijo les ha montado una página web para todo el tema de las reservas, cuando llegamos nos recibió la señora, con una sonrisa muy especial, hubo alguna risa más con nuestros nombres, aunque ya lo había dejado todo su hijo preparado. Su marido, mientras, nos observaba desde una distancia prudencial, escudriñando nuestros gestos detalladamente.
Nos enseñaron nuestra habitacióny una vez más éramos los únicos huéspedes de la casa, con lo que nos dejaron la habitación más grande con galería a la calle, prepararon los futones y nos enseñaron la casa, muy muy amables, nos explicaron también como “montar y desmontar” la habitación.
Os dejo un link a su web en ingles: Mizuhaso
Aquí podéis ver la disponibilidad, precios y también lo que tienen en su pequeño restaurante. (Nos cobraron 9000 YPY)
Después de descansar un ratito, nos disponíamos a explorar un poco la isla.
Al bajar, la señora estaba al sol y nos sentamos un ratito a hablar con ella, cosa que fue extremadamente divertida, nos dijo cuando hacían la cena y que hora era exactamente, cosa con la que tuvimos para un buen rato de risas, ella se reía y nosotros también, al final, gracias a que por algún extraño motivo debemos ser increiblemente afables conseguimos entendernos en una especie de japanglish” ya habitual- La señora me miraba a mí y me explicaba en japonés, bastante lento, y bueno, digamos que yo la entendía al 60 o 70% pero me resultaba muy complicado darle la respuesta que esperaba, finalmente, entre lágrimas de risas quedamos en que “si llegamos a la cena bien y si no ya comeremos lo que sea”, jejjee.
Como nos suele suceder, arriba veíamos el monte Misen y por supuesto “tenemos que subir”.
Creo que hay autobuses hasta el teleférico, pero bueno, nosotros ni siquiera sabíamos que había un teleférico
Cuesta arriba y con toda la solana de la bahía el paisaje iba cambiando…
Estanque de Kois (Carpas) en agua cristalina y continua el ascenso a través de un bosque ya diferente, mucho más húmedo y tropical.
Este puente separa ya la parte de escasa civilización de lo que en adelante es un pulso con la naturaleza en estado puro
Hay una cuesta, de las típicas con escalones de raíces y tierra, bastante pisoteada, aquí van apareciendo los carteles del teleférico.
Y bueno, después de un rato de ascenso, otro medio de transporte con el que no contábamos en este viaje.
Bajo nuestros pies el bosque es una maraña de árboles tremendamente verdes y vivos, un refugio para aves y distintos bichejos (hay ciervi-cabras aquí también!)
La sensación era tan buena que sólo restaba sentir el calor y la brisa con olor a savia.
El teleférico se divide en 2 tramos, este es el segundo y más corto. Abajo se escuchan pájaros, hermoso!
Al llegar de nuevo otra sorpresa, una vista impresionante del Mar interior, brumas y un calor especial, una sensación de estar “a salvo” de estar muy tranquilo.
Nos pasamos un buen rato contemplando el mar y las pequeñas islas y bateas de ostras de abajo, la brisa era tan deliciosa que apetecía ver caer la tarde aquí. Al rato avisaron de que era la última salida del teleférico para abajo, sonrisa cómplice y decidimos quedarnos, todos los japoneses bajaron, y durante un rato estuvimos solos en la pequeña cima del monte Misen, un recuerdo hermoso para un día que lo merecía.
Calculando que hora era buscamos el camino para bajar, y bueno, a todo el que valla y tenga tiempo, esta bajada es simplemente preciosa, el bosque que antes sobrevolábamos era ahora todo un mundo interior pleno de vida.
Aunque Itsukushima es uno de los lugares más visitados de Japón es curioso poder encontrar recodos sin turistas (sean de donde sean) y sentir que por un rato éramos los únicos humanos bajando las escaleras de tierra que rasgan el Misen.
Y digo humanos, porque había otros habitantes que extrañados salieron a curiosear:
Un ciervi-cabra que no le caen en gracia los humanos y su migajas, pasta tranquilamente bajo las copas de los árboles…
Y este amigo, una especie de Urogallo japonés, que se mostró un tanto ofuscado con nuestra presencia, simulando un pequeño ataque de plumas de colores.
Bajando y bajando al lado del río, las rodillas chirriaban de tanta bajada, se hacía de noche y los mosquitos comenzaban a generalizarse.
Tardamos hora y media en bajar, pero fue un paseo lleno de magia, durante el camino hay sendas hacía los lados que con tiempo merecerían un buen vistazo.
Después de las escaleras apareció la senda, y tras la senda, el rastro humano, con gracia y esmero, respetando lo que arriba duerme.
Después de esto, vuelta a las calles, paramos en una tienda extraña y vacía, en la que había muchas cosas de madera echas a mano, sillas, mesas, de todo.
Cuando salimos la tienda cerró, y al volver al pueblo casi todo estaba cerrado…Sólo un silencio sepulcral mientras las ultimas luces del día se escapaban creando siluetas atemporales.
Otro paseo hacia el otro lado de la isla, reconocimiento de la zona, ahora ya sólo quedábamos los colegiales que estaban de excursión en la isla, algún turista japonés y los que se dirigían al ferry porque su jornada laboral había concluido.
Encontramos un bar en el que nos iban a dar de cenar (la hora que habíamos concretado con la Señora del Mizuha-so había pasado hacía un par de horas.
Aquí probamos el plato típico de la isla; anagomeishi, que es anguila en salsa picante con arroz, y como a mí esos bichos no me resultan muy afables me pedí unos udon también picantes, comimos bien y nos tomamos luego té y sake.
Risas veladas tras el sake caliente, ups! ya es de noche!.
Decidimos volver por la zona más cercana al mar, paseo curioso, en la bahía algunos yates llenos de turistas que venían a visitar la torii. En los muros gatos y ciervos midiendo los escasos sonidos.
La Puerta flotante se mostraba en el horizonte, despacio avanzando, con sonido de chanclas de madera y yukatas por los caminos empedrados.
Las lámparas encendidas hacían de aquello algo aún más lindo y calmo, llegaba el sueño, con este silencio de equilibrio es lo mejor que puede pasarte.
Caminando despacito nos dirigimos a nuestra casa por hoy, al llegar baño en el onsen que tienen en la parte baja de la casa, y en la terraza sonido de grillos, algún maullido y el run run de la corriente de la bahía.
Sorpresa de Té y Mochis rellenas de pasta té verde, mmm, iba a ser un regalo, pero finalmente dimos cuenta de ellas entre esa noche y la mañana siguiente.
Todo dispuesto para un buen descanso y mejores sueños, a estas alturas del viaje uno ya va notando que su alma se limpia, a partir de este día nos perdemos bastante de las rutas turísticas, lo cual ahora mismo también es curioso, estando en uno de los lugares más emblemáticos de todo Japón, gozando de esta tranquilidad…mañana, no obstante, tenemos medio dia de viaje hacia Kochi.
Descanso con luna y una última imagen en la retina.
Conoces esa sensación de ser feliz dentro de tí mismo, escuchando los rincones de tu alma?… esto sucedió aquí
Y podría sonar así
GYATE GYATE HARA GYATE HARASÕ GYATE BOJI SOWAKA
(sutra del corazón)
| M | T | W | T | F | S | S |
|---|---|---|---|---|---|---|
| « Apr | ||||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | |||
Leave a reply